acné puranic

El acné es una enfermedad Occidental. Causas y soluciones que la medicina convencional no le dirá.

El acné es una afección cutánea caracterizada por la sobre-excitación de las glándulas sebáceas y la aparición de obstrucciones en la salida de los poros en forma de granos o “barros”, ocasionalmente infectados y cuya intensidad varía a lo largo del año. Pueden aparecer comedones cerrados, espinillas negras y parches de piel rojos e inflamados en ocasiones cubriendo quistes.

El trastorno se concentra mayoritariamente en la cara, el cuello, la espalda, el pecho y los hombros. Hay muchos tipos de granos, los más comunes son:

  • Puntos blancos, se quedan debajo de la piel.
  • Puntos negros o espinilla negra. El color negro no se debe a que el poro esté sucio.
  • Pústulas. Estos granos son rojos por debajo y tienen pus en la superficie.
  • Pápulas. Estos pequeños bultos son de color rosado y pueden doler al tocarlos.
  • Nódulos. Estos son granos habitualmente dolorosos grandes y sólidos ubicados dentro de la piel y presentan una evolución lenta.
  • Quistes. Estos son granos profundos y dolorosos llenos de pus y pueden dejar las cicatrices más visibles.

El acné es una enfermedad moderna occidental

Como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el acné es una enfermedad prácticamente exclusiva del mundo occidental. Cada vez más estudios señalan que la causa no es una bacteria o herencia genética, sino factores ambientales principalmente el uso de ciertos cosméticos y la alimentación.

Cerca del 90% de los adolescentes occidentales padece acné en algún grado u otro según un estudio del British Journal of Dermatology y de todos ellos alrededor del 20% de los casos son de moderados a severos. Pero no es una afección sólo de adolescentes pues alrededor del 50% de los casos perduran durante los 20 y los 30 años, y aún así hay personas que tienen acné hasta después de los 40 y los 50 años.

Aunque por lo general no se trata de un problema grave de salud, el acné sí puede llegar a ser devastador emocionalmente. Las personas acostumbran a sentirse avergonzadas y a valorar más gravemente su situación de lo que lo hacen los médicos y esto aumenta su sensación de impotencia. Sin embargo el impacto emocional puede llegar a ser realmente serio, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEVD) casi el 6% de los adolescentes se ha planteado el suicidio por ello, un 60% reconoce haber sido motivo de burla y el 40% ha renunciado a realizar alguna actividad social. Las repercusiones psicológicas son mayores cuanto más madura la persona, y es que su situación puede ser realmente complicada. El paro duplica al de aquellas personas que no padecen acné y la correlación con cuadros de ansiedad y depresión es muy alta, 43% y 18% respectivamente.

No es difícil entender por qué muchas personas tras intentar encontrar una solución en tratamientos sin receta que resultan ineficaces acuden a su médico o dermatólogo. Aunque la directriz médica convencional consiste en la promoción agresiva de medicamentos contra el acné, éstos en realidad son potencialmente dañinos e intentan abordar el síntoma, ignorando completamente las causas subyacentes.

Tratamientos convencionales para el Acné

La medicina convencional aborda el problema del acné principalmente por tres frentes según el grado de gravedad:

  • Tratamientos tópicos farmacéuticos: en los casos de leve a moderado el primer consejo que probablemente consiga sean tratamientos en forma de gel, lociones, cremas, pomadas, etc. respetuosos o agresivos en distintos grados con la piel. En estos productos la industria farmacéutica suele usar tretinoína (Retin-A) y el adaptaleno (Differin).
  • Antibióticos: En los casos de moderado a severo lo más probable que se prescriba un tratamiento con los habituales antibióticos orales (doxiciclina, minociclina, tetraciclina y eritomicina). Este sistema es el más probable que se utilice en la mayoría de casos con acné de moderado a severo.
  • El Accutane: o Roaccutane (isotretinoína) y sus diferentes equivalentes genéricos, este mediacamento se reserva para los casos más severos.

Los peligros de uno de los medicamentos más controvertidos

El Accutane sigue siendo el medicamento estándar para la industria farmacéutica contra el acné pese a lo controvertido de su uso. El titular de Accutane es la farmacéutica suiza Roche Holding AG, y ha pasado las últimas décadas defendiéndose contra demandas de personas que reportan que su salud ha sido dañada por este medicamento, con más de 3000 procesos judiciales y muchos otros pendientes.

El descomunal costo de defensa del medicamento en los tribunales con indemnizaciones millonarias así como la aparición de competidores genéricos hizo que Roche dejara de fabricar el medicamento en junio de 2009. Millones de personas han tomado Accutane y siguen tomando sus sustitutos genéricos (Sotret, Claravis y Amnesteem) pese a que es conocido por causar psicosis, suicidio, depresión, inflamación intestinal grave y producir daños en el feto en prácticamente todos los casos. La lista de efectos negativos para la salud reportados por los usuarios de Accutane es muy larga, hinchazón cerebral, pancreatitis, aumento del colesterol, aumento de los niveles de daños hepáticos, daño en los ojos, ataques cardíacos, derrame cerebral, convulsiones, etc.

Accutane
30 millones de personas han tomado Accutane, actualmente se usa su genérico.

Los antibióticos para el acné son más nocivos que beneficiosos

La receta de antibióticos a largo plazo como tratamiento del acné de moderado a severo es una solución habitual, pero esto puede ser la causa de numerosos problemas ya que se trata al todo el cuerpo con los antibióticos, no solo la zona afectada.

La resistencia a los antibióticos es un problema creciente para la medicina moderna causado por esta práctica de la medicina convencional. Antibióticos como la eritromicina están resultando cada vez menos eficaces ya que el uso habitual y prolongado en la población hace que numerosos tipos distintos de cepas de bacterias se vayan haciendo cada vez más resistentes.

Por otro lado existen tratamientos con luz pulsada y terapias fotodinámicas con determinadas longitudes de ondas (entre 400-700nm) que desinfectan superficialmente la piel actuando localmente y no en todo el organismo como los antibióticos.

Cada vez son más los dermatólogos que limitan el uso de antibióticos o limitan los tiempos de duración del tratamiento, ya que además no están del todo libres de riesgos.

La infección por colonización del folículo por el Propionibacterium acnes, la bacteria responsable del acné común, y la inflamación que genera es uno de los factores presentes en el acné, pero no es el único, por lo que el antibiótico es ineficaz ante los otros dos factores que pueden estar presentes y que suelen interactuar en el mismo cuadro. Por un lado el antibiótico no actúa sobre la hiperqueratinización y obstrucción que se produce en los folículos por una descamación anormal del epitelio folicular. Por otro, el antibiótico tampoco actua sobre la estimulación de andrógenos (testosterona, androsterona y androstenediona) que pueda estar recibiendo la piel. Por todo ello el antibiótico tendría una acción limitada sólo en uno de los tres factores presentes en el acné.

Los hábitos y muchos productos para el cuidado contribuyen al problema

dimeticona
Molécula química de la Dimeticona, el aceite de silicona es uno de los ingredientes más comunes y más cuestionados

Muchos de los cosméticos modernos no son más que un cóctel químico dañino que causan más problemas que beneficios al interactuar con el trastorno de acné. En ocasiones las prácticas habituales y admitidas culturalmente no son las más adecuadas para lograr una solución.

Por ejemplo, las limpiezas con detergentes y tensioactivos comunes en los jabones, geles, leches limpiadoras, toallitas desmaquillantes, mousses de limpieza, bifásicos, aguas micelares, etc. retiran toda la grasa a la superficie de una piel cuya glándula sebácea está hiperactiva. Una retirada profunda de la grasa suele desencadenar en un estímulo a la glándula para que produzca aún más grasa, favoreciendo la complicación del cuadro. Un gran porcentaje de casos de acné se corrigen simplemente eliminando o sustituyendo este producto de limpieza por uno libre de ingredientes problemáticos y más respetuoso con la conservación del manto hidrolipídico natural de la piel.

La práctica totalidad de los productos cosméticos son alcalinos, además el agua del grifo con cloro que habitualmente se usa para limpiar también es alcalina. Sin embargo la piel tiene un pH superficial ácido cercano al pH 5.5, por lo que a menudo intenta corregir la alteración producida con nuestros “cuidados” en la superficie secretando más ácidos grasos y de nuevo aumenta el riesgo de que pueda complicarse el cuadro de obstrucción. Una forma óptima y que suele ser adecuada de frenar las alteraciones de pH en la superficie de la piel es el uso de un tónico corrector del pH, preferiblemente de origen natural controlado, que limite las alteraciones tras culaquier tipo de limpieza.

La industria cosmética lleva años impidiendo la respiración del tejido con sellantes sintéticos (principalemente dimeticona) y naturales (grasas, sebos y aceites comedogénicos) con el fin de frenar la pérdida transepidérmica natural de agua que se produce. El resultado es una piel humectada a la fuerza inmediatamente, pero también asfixiada y que se obstruye con facilidad cuando hay excitaciones de la glándula sebácea. Algo parecido ocurre con las pantallas solares ya que la mayoría tienen un tremendo efecto oclusivo no visible, favoreciendo en gran medida la complicación de problemas relacionados con el acné. La mejor forma de conocer si se puede utilizar un tratamiento, y qué tratamiento utilizar, suele ser dejarse asesorar por un cosmetólogo que le realice pruebas de compatibilidad en el gabinete y pueda limpiar profundamente la piel sin estimularla. Mediante este sistema el profesional observará y corregirá la evolución de su caso personalizadamente, ya que un producto genérico difícilmente podrá adaptarse a las particularidades de toda la población y menos aún de forma permanente.

La alimentación y el estrés, principales causas

Actualmente sabemos que el estrés es un factor importante en las infecciones de cualquier tipo y en concreto numerosos estudios señalan la activación del cuadro de acné debido al estrés. Es por ello que técnicas de relajación como la respiración consciente, la meditación o el yoga pueden resolver esta causa subyacente.

La alimentación también juega un papel crucial y existe sólidas evidencias de que las dietas ricas en carbohidratos refinados y las dietas ricas en azúcar son la causa primordial del acné.

Los carbohidratos complejos en el punto de mira

Carbohidratos
Cualquier variación significativa de su dieta debe tener supervisión médica.

Desde los primeros hallazgos similares desde el 2002 se han venido sucediendo estudios como el publicado por la American Society of Clinical Nutrition en el que a una población de hombres jóvenes de entre 15 y 25 años con problemas de acné común (acne vulgaris) se les administraba una dieta con bajos índices glucémicos durante 3 meses mostrando una mejora genealizada en el acné y en la sensibilidad a la insulina.

Los carbohidratos simples o azúcares se encuentran en los dulces, bollería, alimentos procesados y sodas. La mejor opción es limitarlos o eliminarlos completamente de la dieta. Los carbohidratos complejos son los propios de alimentos naturales enteros como legumbres, nueces, cereales, granos y verduras.

Sin embargo al cuerpo le resultan más beneficiosos los carbohidratos complejos de los vegetales pues tardan en convertirse en azúcares simples y requieren una necesidad mínima de insulina. Por el contrario la alimentación con granos, nueces, legumbres y por supuesto azúcares refinados aumenta la insulina y un factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1) que puede conducir a un aumento de los andrógenos (hormonas masculinas), una de las principales causas subyacentes del acné. Por eso la mayoría de personas expermientan una drástica mejora al limitar estrictamente o eliminar de su dieta el consumo de azúcares (dulces, alimentos procesados y fruta-fructosa especialmente) y carbohidratos complejos: cereales y harinas, patatas, maíz, arroz, pasta, alimentos procesados.

El gluten también podría empeorar el acné si existe intolerancia (normalmente detectada) o sensibilización (que en muchos casos no está identificada) por lo que una dieta sin carbohidratos complejos, y por lo tanto sin gluten, eliminaría esta posibilidad.

Los lácteos

Varios estudios relacionan la leche y los productos lácteos con el acné. Aunque en realidad la leche no sería directamente reponsable ya que otros estudios han precisado que el promotor sería el yodo que contiene la leche. El yodo de la leche procede en su mayoría de los suplementos de yodo fortificado que los ganaderos añaden la alimentación de las vacas para evitarles infecciones.

Las vitaminas A, E y el Zinc

Mediante estudios de aislamiento se ha podido comprobar que especialmente en los casos más severos de acné los niveles de vitaminas A, E y Zinc eran significativamente más bajos que los de la población de control o la población con acné suave. Las conclusiones de estos estudios son que una dieta suficientemente rica en vitaminas A, E y Zinc pueden ser de gran ayuda en el tratamiento del acné severo.

Conclusiones:

Según los estudios y la literatura científica actual es posible tomar el control del acné sin usar medicamentos mediante un plan totalmente natural:

  1. Asegúrese de contar con un asesor experto que pueda hacerle limpiezas profundas manuales que no estimulen al tejido, que pueda formularle tratamientos personalizados, valorar si en su caso es buena idea la exfoliación, así como garantizar un seguimiento y ajuste regular de su caso.
  2. En casa, purifique con cuidado la piel, sin arrastrar el manto hidrolipídico natural mediante limpiezas con productos lo más suaves posibles.
  3. Corrija los niveles de pH de la piel tras la limpieza con tónicos naturales o aguas florales que regulen la acidez de la superficie.
  4. No selle la piel con cremas, lociones, pantallas solares o maquillajes que dificulten la respiración del tejido, asegúrese de estar asesorado por un experto más allá de la inscripción “oil free” en la etiqueta.
  5. Si hay infección elija tratamientos antibióticos locales con luz pulsada o terapias fotodinámicas que actúen contra las cepas localmente sin medicamentos, evitando intervenir en todo el organismo con antibióticos, especialmente en periodos largos.
  6. Limite rigurosamente o suprima azúcares y granos. Aunque los estudios y ensayos suelen tomar 12 semanas, la mayoría de personas notan una mejoría en tan solo dos semanas de cambiar su dieta.
  7. Limite rigurosamente o suprima los lácteos de su dieta, a no ser que pueda encontrar leche cruda no paseteurizada procedente de ganaderos locales, éstos deben poder garantizarle que no han usado yodo fortificado como suplemento nutricional en el ganado.
  8. Asegúrese de tener una dieta rica en vitaminas A, E y Zinc ya que está asociada su deficiencia con el acné severo.
  9. Niveles óptimos de Vitamina D. Esta vitamina es esencial para mantener una respuesta inmunológica eficaz y sana, ya que sin ella el cuerpo no puede controlar la infección en la piel o en otras zonas. Aunque la suplementación puede ser útil, ésta no es una solución superior a la exposición al sol que es como el ser humano optimiza sus niveles de esta vitamina, aunque requiere una exposición prolongada de grandes zonas de piel de cuerpo.
  10. Equilibre su flora intestinal, especialmente si ha estado tomando antibióticos ya que la muerte de bacterias simbiontes en el intestino impiden que el sistema inmunológico esté fuerte. Ingiera regularmente alimentos fermentados (como vegetales fermentados en casa, chukrut, umeboshi, miso, nato, tamari, etc) o ingiera un suplemento probiótico de buena calidad.
  11. Beba abundante agua a diario para hidratarse y favorecer con ello la regeneración celular, la eliminación de toxinas. Puede controla el correcto nivel de ingesa de agua asegurándose que la orina es de color amarillo claro.
  12. El ejercicio de alta intensidad elimina toxinas y desatasca los poros de la piel, además de mejorar la circulación y actuar favorablemente en muchos aspectos para la salud.
  13. Un correcto descanso y unos buenos niveles de sueño repara la piel, disminuye los niveles de estrés y mejora la energía general del organismo.
  14. Controle los niveles de estrés sin medicamentos con técnicas de respiración consciente, yoga, meditación, hábitos relajados, etc.

Es recomendable realizar este y cualquier otro cambio en su alimentación bajo supervisión médica (o con un programa de nutrición personalizado por su entrenador de salud). Sólo de este modo puede asegurarse una dieta equilibrada en micronutrientes, así como recibir las cantidades diarias de hidratos de carbono, proteínas y grasas necesarias para un estado óptimo de salud. Los cambios de vida no son una solución rápida pero se obtendrán mejoras significativas en la salud general y en la piel.