Slow Beauty Puranic

Slow Beauty: el elogio de la lentitud

El estilo de vida actual invita a la velocidad. Trabajo, reuniones, atascos, familia, deporte, compras, etc. El día a día se ha convertido en una rutina de ritmo frenético donde apenas queda espacio para la relajación o el disfrute y el estrés reina a sus anchas, convirtiéndose en el gran enemigo de nuestra vida cotidiana.

Para revertir ese estilo de vida nace el Slow Beauty, un movimiento que invita a disfrutar de la cosmética y sus tratamientos desde la lentitud, saboreando el proceso, y haciendo que la limpieza facial diaria y la aplicación de tratamientos sea el momento más especial de nuestro día.

Este nuevo movimiento aboga por los beneficios que los cosméticos naturales aportan a la piel, ya que están formulados con elementos procedentes de la naturaleza que ejercen un efecto acumulativo sobre nuestro organismo, de forma que sus efectos en la piel se convierten en un proceso más lento pero 100% fiable que, además, respeta el medio ambiente.

El Slow Beauty parte de algo tan básico como el amor a uno mismo y la aceptación del envejecimiento como algo inevitable, pero tomado con filosofía y siendo conscientes que es un proceso lento y bello que puede ser disfrutado.

Kaori Ishida, científica de la Universidad de la Mujer de Komazawa (Japón), publicó un artículo en la revista Journal of Cosmetic Chemists donde apostaba por este movimiento y señalaba que crear pequeños hábitos diarios de cosmética y bienestar es la mejor forma de afrontar el envejecimiento. Crear un clima propicio es fundamental para desconectar, por eso tu tratamiento diario debe convertirse en un pequeño spa. Decora con velas, utiliza incienso para aromatizar, selecciona música relajante que te ayude a desconectar y crear un espacio único. Haz de tu momento cosmético el momento más especial del día. Dedica 15 o 20 minutos de tu día a desmaquillarte y aplicar los tratamientos que utilices. Tómate tu tiempo, relájate, disfruta, reflexiona y conecta con tu ‘yo’ interior mientras aplicas tus elixires o tratamientos favoritos.

Para Shel Pink, pionera del movimiento y fundadora de slowbeauty.com, el Slow Beauty es la historia de amor más grande de todos los tiempos, “una historia de amor y cuidado a uno mismo. Porque para poder cuidar de los demás hay que empezar por cuidarse uno mismo”. Formar parte del Slow Beauty va mucho más allá de la aplicación cosmética, es un pensamiento, una corriente, una forma de vida que apuesta por tomarse la vida con calma y disfrutar del momento. Un paseo por el parque para desatascar los músculos, unos minutos de relax en el césped, un café en un sitio con encanto, una charla distendida con alguna amiga, un pequeño auto-regalo en forma de masaje. Experiencias vitales que pueden aportar a tu bienestar y salud tanto o más que el más sofisticado de los tratamientos cosméticos.

¿Recuerdas todas esas cosas que hacías en la infancia y convertían tu vida en algo maravilloso? Retómalas y serás más feliz. Saltar sobre la cama, bailar locamente mientras te vistes, montar en bicicleta, tocar el ukelele, cantar a voz en grito en la ducha… pequeñas cosas que nos hacen más felices y que ni la monotonía ni la edad pueden quitarnos.

Otra de las claves principales del movimiento Slow Beauty es su consciencia del mundo que nos rodea y la necesidad de cuidarlo, por eso debes apostar por un consumo responsable donde prima la cosmética natural, el ecologismo, las energías renovables y el comercio justo. Para estar bien con uno mismo es importante estar en conexión con la naturaleza y el medio ambiente.

En definitiva, adoptar el estilo Slow Beauty es adoptar una nueva visión del mundo, donde prima la lentitud, y se invita a quererse y estar mejor con uno mismo para poder sentirse mejor con las personas y el mundo que nos rodea. La actriz italiana Sophia Loren, icono que ha conseguido mantener su belleza intacta en la madurez, dijo en una ocasión que “existe una fuente de la juventud. Es tu mente, tu talento, la creatividad que aportas a tu vida y las vidas de las personas que amas. Cuando se aprende a aprovechar esta fuente, realmente habrás derrotado a la edad”.